Dos soluciones con apariencia similar, pero con propiedades y usos muy diferentes
- Vidrio templado
Se somete a un proceso de calentamiento y enfriamiento rápido que aumenta su resistencia.
Es hasta 5 veces más fuerte que el vidrio convencional.
Si se rompe, lo hace en pequeños fragmentos no cortantes, por lo que es muy seguro.
Ideal para: mamparas, puertas, barandillas y fachadas expuestas.
- Vidrio laminado
Formado por dos o más hojas de vidrio unidas por una lámina intermedia (PVB o EVA).
En caso de rotura, los fragmentos quedan adheridos, manteniendo la estructura.
Aporta aislamiento acústico, protección UV y seguridad antirrobo.
Ideal para: fachadas, cubiertas, escaparates y espacios donde la seguridad es prioritaria.
En SalpaGlass, elegimos el tipo de vidrio que mejor se adapta a cada proyecto.
Porque cada espacio necesita su propia manera de brillar.



